Soy una slasher

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Después de varios años trabjando en diferentes proyectos y haciendo tabajos simultáneos para varias empresas relacionados con mi experiencia profesional, ahora me entero gracias a una publicación del portal femenino Womenalia, que soy una slasher y que esta es la profesión del futuro. Cuando llevo enseñando n los diferentes seminarios de marca personal, la importancia d se un experto en algún tema y poder tajar a u are en diferentes lugares.

Os comparto la definición que hace Womenalia
El término surgió hace relativamente poco en Estados Unidos para definir un tipo de profesional capaz de dar servicio a distintas empresas y proyectos, y dedicarse a más de una ocupación u oficio al mismo tiempo. Es decir, no se trata del tradicional pluriempleo, consistente en tener dos o más trabajos (generalmente similares) por horas en distintas empresas, con el objetivo de completar un sueldo más o menos digno, sino de ser un profesional multitarea, frecuentemente con más de una carrera, que es capaz de participar en proyectos diferentes para diversas empresas en función de sus necesidades, gracias a sus capacidades y grado de especialización.

Por poner un ejemplo, un slasher podría ser al mismo tiempo responsable de comunicación en una empresa, impartir clases en la universidad y gestionar los contenidos en otra, o llevar la estrategia de negocio para una startup al tiempo que se realiza consultoría para otras. En todos los casos las compañías que contratan sus servicios son conscientes de que el profesional realiza su labor para diversos proyectos y es esto precisamente lo que más valoran: contar con un especialista fijo a tiempo parcial que es capaz de generar un valor añadido e imbuirse en una cultura de aprendizaje continuo, y cuyo compromiso no está directamente ligado a la seguridad de un sueldo fijo.

En cuanto a los desafíos que esto implica, sin duda es importante tener una gran capacidad de organización y habilidad para gestionar el tiempo y mantener, además, un alto grado de responsabilidad, para ser capaces de cumplir con profesionalidad las diversas tareas asumidas. Al mismo tiempo es importante ser capaz de generar redes de networking y sinergias que aporten valor conjunto a los diversos proyectos y ser muy permeable al conocimiento y el aprendizaje continuos. Además, el slasher aún debe superar la barrera de desconfianza que, para algunas empresas, puede suponer el hecho de no comprometerse a una dedicación plena y exclusiva a un solo proyecto.

Sin embargo, las ventajas superan, con creces las posibles dificultades: El slasher tiene la ventaja de no dedicarse a una única cosa de por vida, y de este modo es mucho más difícil caer en la apatía, la desmotivación o el aburrimiento. Básicamente se trata de un profesional líquido, autosuficiente e independiente, y como tal no genera a la empresa que contrata sus servicios una sensación de carga laboral, lo que facilita la contratación. Además, es un precursor de las nuevas necesidades empresariales, consciente de que los trabajos serán cada vez menos estáticos y permanentes, siendo capaz de anticipar y satisfacer esas nuevas necesidades.

Slashers o no, es evidente que nos dirigimos hacia una sociedad nueva, mucho más enfocada en los servicios, (los datos oficiales estiman que, para el año 2020 un 40% de los profesionales europeos serán freelance), lo que nos da una idea aproximada de la importancia que este tipo de perfiles tendrán en un futuro inmediato.

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